Barreras frente a la terapia

¿Alguna vez te preguntaste por qué hay personas que se resisten a hacer terapia? Tal vez algún amigo, familiar o colega sostenga esta postura. O quizás tú mismo pienses que hacer terapia es lo último que harías en tu vida, aunque por momentos te dé intriga saber de qué se trata. Esto sucede porque hoy en día siguen existiendo barreras que hacen que muchas personas se opongan a la idea de comenzar un tratamiento.

¿De qué se trata hacer terapia?

Hacer terapia consiste en hablar con un profesional en un contexto de escucha profunda, sin prejuicios ni juzgamientos. La idea de los encuentros es que el paciente pueda compartir con un otro los síntomas, miedos y problemáticas que lo perturban.

El diálogo se construye a partir del trabajo conjunto entre ambas partes, paciente y terapeuta. Es habitual que este haga preguntas para entender la lógica de lo que le sucede al consultante. Por ejemplo, si percibes que a lo largo de tu vida repites las mismas actitudes ante determinadas situaciones, el terapeuta intentará encontrar el porqué de la reiteración de tu comportamiento.

Durante las sesiones, el psicólogo hace preguntas para entender la lógica detrás de lo que le sucede al consultante. A lo largo de este proceso, el paciente descubre cosas de sí mismo que antes no sabía y puede llegar a sorprenderse por sus propias respuestas.

Entonces, si en realidad hacer terapia consiste en construir un espacio de autodescubrimiento, escucha profesional y confianza, ¿cuáles son las barreras que hacen que la gente tenga una imagen diferente y negativa de ese mismo espacio?

Algunas de las barreras

Es frecuente que pongamos barreras internas o excusas ante situaciones novedosas o desconocidas. De esta manera, nuestra mente desestima de antemano esas nuevas oportunidades, porque prefiere la seguridad de lo conocido. En el caso de empezar terapia, estas son algunas de las barreras que pueden frenarte para comenzar un tratamiento:

“Hacer terapia no es para mí”:

Muchas personas tímidas o reservadas sostienen que hacer terapia no es para ellos; creen que no serían capaces de contarle a un desconocido lo que les aqueja. La realidad es que si eres una persona a la que le cuesta abrirse a los demás, el espacio terapéutico es un lugar ideal para tí.

El psicólogo es un profesional que mantiene en absoluta reserva lo que tú le confías. Además, al ser una persona externa a tu entorno, te escucha sin emitir juicios de valor acerca de lo que le estás contando. Además, el terapeuta nunca te presionará para hablar de algo de lo que no te sientes listo. 

“Me da vergüenza comenzar terapia”:

Hay hombres y mujeres que en el fondo quieren comenzar un tratamiento, pero no lo hacen por vergüenza. Sienten que si fuesen al psicólogo se estarían mostrando débiles, al no poder enfrentar solos sus problemas.

La vergüenza nunca es una buena consejera, en ninguna situación de la vida. Cuando dejamos de hacer cosas por miedo a sentirnos avergonzados, le damos más peso a la mirada externa y dejamos de escuchar lo que nuestro interior verdaderamente necesita.

Es importante saber que podemos empezar terapia sin contárselo a nadie de nuestro entorno. Esta es una decisión personal: si te da pudor, no estás obligado a compartirlo con nadie.

De todos modos, es importante saber que no debes sentirte avergonzado por pedir ayuda. Por el contrario, debes sentirte valiente y confiado, ya que animarse a probar un tratamiento ya es parte de la solución.

“En mi entorno me estigmatizarían por ir al psicólogo”:

Es cierto que aún hay personas que ven con malos ojos el hecho de hacer terapia. Esto se debe a que, como veremos a continuación, todavía hay muchos mitos girando en torno a este tema.

Si tú quieres hacer terapia, no te detengas por lo que puedan llegar a pensar los demás. Las personas siempre estigmatizan aquello que es diferente, que se aparta de lo que conocen.

Como ya dijimos, no estás obligado a hacer pública tu decisión de ir al psicólogo, por lo que no dejes que la mirada externa decida sobre lo que tú quieres hacer para estar mejor. 

“Puedo resolver mis propios problemas yo solo”:

Es indudable que cada persona debe poder contar con los recursos para poder enfrentar situaciones de cambio, estrés y agitación en su vida. Sin embargo, en determinados momentos, estas situaciones pueden excedernos. Ante este panorama, es bueno reconocer que no podemos solos y que necesitamos a alguien que nos escuche de manera profesional.

Mucha gente piensa que al ir a un psicólogo perderá su independencia y sus propias capacidades para enfrentar problemas: nada más alejado de la realidad. Por el contrario, el trabajo con el psicólogo te ayudará a redescubrir tus fortalezas, para reposicionarte frente a lo que te viene pasando, potenciando tus recursos internos.

¿Entonces qué ocurre?

Lo que subyace detrás de estas cuatro barreras es el temor a enfrentar los propios miedos y descubrir qué sucederá si los miramos de frente. Al hacerlo, podremos desarmarlos para que dejen de tener el control de nuestras decisiones.


Comienza terapia hoy

En español, por videollamada, con los mejores profesionales 

mm

Publicado por Romina Labaton

Head of Clinical Services en Terapia Point